Nada de lo humano está sesgado de lo Divino
Toda persona que movida por su Fe se dispone a conocer a Cristo en su Sabiduría, Revelación y Mensaje, tiene ante sí tres poderosas herramientas espirituales que le abren las puertas al discernimiento y la toma de razón: la Oración como diálogo con Cristo; la Contemplación y Meditación siempre vital en el aquietamiento del cuerpo y de la mente para comprender a Cristo y su mensaje; y el discernimiento del Evangelio que es Palabra Viva de Cristo llevada a la propia vida. Quien se dispone a estas prácticas está entrando en la coherencia de Fe y se ha acercado al Dios Vivo en conciencia y libertad.
Cristo tiene una rica doctrina que nos ha permitido aferrar aspectos que confundían y distorsionaban el acercamiento a lo espiritual: Asumimos la Divinidad de Cristo y la restauración del Espíritu en todo Hombre y Mujer por ÉL ejecutada. La Ley de Resurrección como la inmortalidad que recibimos al dejar este cuerpo carnal. Hemos roto la ignorancia y hoy sabemos y vivimos en la claridad que el pecado original (la desobediencia adámica a los pactos realizados con Dios) ha sido purificada y eliminada por la expiación de Cristo en Jesús y que la condición humana y su realidad no es pecado si no hay pacto de Fe ante Cristo hecho en conciencia . Estamos ciertos del poder del Arrepentimiento como la reflexión autocrítica del propio actuar y del Perdón como corrección y superación nacida del Arrepentimiento que nos permite vivir en coherencia con las virtudes y mandamientos contenidos en el Evangelio.
Sabemos que el Camino Espiritual propuesto por Cristo para todo quien se asume Espíritu antes que carne, es gradual, de compromiso con la propia conciencia y que estas revelaciones para nosotros son el sentido de realidad espiritual que nos permite abordar toda situación de vida independientemente de su naturaleza pasándola por el filtro de las formas y modos que hemos aprendido en nuestra relación con Cristo.
Para nosotros como Presbíteros, es motivo de mucha alegría ser testigos del avance de estas dos hermanas y compartir con nuestros lectores el paso que han dado en su camino espiritual crístico: la Consagración por Fe , que es consecuencia de la práctica y vivencia personal con Dios y el ejercicio de liderazgo en el compartir con otros aquello que ellas viven y aprenden en su avance y empeño personal.
¡Felicitaciones para nuestras hermanas Alicia Figueroa y Roxana Muñoz!


